
La proliferación de ediciones y reediciones en DVD de los grandes blockbusters o de clásicos de culto se está convirtiendo en un salvavidas para las mermadas finanzas de Hollywood. Es por esto que directores como Ridley Scott han tenido que dejar de lado el rodaje de sus próximos proyectos para dedicarse en cuerpo y alma a crear montajes del director y ediciones especiales coleccionistas hasta la saciedad.
Las exigencias de las grandes distribuidoras, sin embargo, están obligando al veterano director inglés a crear tantos montajes distintos que por fuerza ha tenido que realizar modificaciones sustanciales en el argumento, el tono, el estilo y el género de las películas. En su última edición especial, por ejemplo, Blade Runner es una comedia romántica que narra la historia de amor entre un replicante y un unicornio de papiroflexia, recogiendo flores más allá de Orión y cantando y bailando números musicales en las puertas de Tannhäuser.
A pocos días para el lanzamiento de esta edición especial, Scott ya trabaja en el remontaje de otras de sus películas: Gladiador en versión erótica y La teniente O’Neill en versión buena.








