
A veces hacerse una revisión ocular cada cierto tiempo no sólo es recomendable, sino que también evitaría muchas de las desgracias que vemos todos los días en la salas de urgencias de los hospitales o en los informativos de Telecinco.
Éste es el caso de José Vistalegre, que por no ponerse unas gafas a tiempo se pensó que las chinchetas que su hijo tenía en la mesa del despacho eran lacasitos de distintos sabores. “Ya noté yo que eran un poco distintos, que sobresalía una cosita, pero creía que eran lacasitos machos porqué tenían rabo. Una de esas tonterías que se venden en los sex shops para hacer bromas, como las piruletas en forma de pene o el merengue en forma de teta con el pezón de fresa”, comentó el afectado.
Según consta en su historial médico, días antes ya se le practicó una intervención quirúrgica para extraerle un rollo de cinta adhesiva que había ingerido pensando que era un donut. Y hace cosa de un mes había sido tratado de una intoxicación al mascar Blu-Tack pensando que era un chicle. Esta vez, tras varios lavados de estómago y tener ahora la panza como un colador chino, Vistalegre ya ha regresado a casa y puede hacer vida normal, eso sí, previo paso por el oculista.








