The Banana Tribune

Viernes, 3 de septiembre de 2010     

Helena Cu-cu

23 Marzo 2010

Miraban el otro día Pati y Celia las revistas en un kiosco de la Gran Vía, sin comprar, como hacen las adolescentes, cuando un titular llamó su atención: “Helena Bonham Carter dice tener miedo a sufrir una enfermedad mental”. Acompañando al texto, esta foto:

helena-fea

Ejém. Teniendo en cuenta que hace no tanto Helena era así:

helena-guapa1

Sólo podíamos decirle:  “Nos tememos, guapa, que el tren de la enfermedad mental ya pasó”.

Y sin embargo, cuando, por pura casualidad, Helena apareció en el kiosco, no fuimos capaces decírselo. Bajaba a comprar el Cuore (esa biblia). Iba de trapillo, que es su sello, y con los rizos locos esos que lleva como de nido de abejarruco. Toda ella un “argh”. Y no se la podía sudar más.

Como llevaba el semblante entre pasmado y suicida que acostumbra, nos limitamos a aconsejarle: “Di patata” (que siempre da risa) y nos hicimos una foto superargh con ella.

Luego, compramos la revista y nos fuimos a casa a pensar en las horas que hemos perdido alisándonos el pelo con la maldita plancha.

¡Qué Es-Panto!

15 Marzo 2010

Iban Pati y Celia por la Gran Vía aferradas a sus abrigos mirando  escaparates fuera de contexto llenos de ropa de tirantes y sandalias mil tiras cuando Pati exclamó: ”¡Qué espanto!”

 

Celia vio a una señora bastante cercana al mono y dijo: ”Hombre, Pati, es peluda y lleva unas gafas muy grandes, pero no para insutarla de ese modo”. “Que no”,  dijo Pati, ”que es Panto, la Panto, Pan-to-ja”.

 

Y en efecto, allí estaba, la cantaora con patillas, la eterna viuda de Paquirri, la ex del alcalde corrupto, la imputada en una oscura trama de blanqueo de dinero, la dueña de un carro más misterioso que el trineo de ciudadano Kane, la madre del simiesco y simpático Paquirrín, la supuesta novia de María del Monte, la del marinero de luces… Ay qué momento. ¿Qué le podíamos decir?  “Cuida mejor al servicio que así no te venderán por unos duros en la tele”, “No te metas a blanquear que tú puedes vivir de tu arte”, “No mandes a tus fans a adiestrarse en Afganistán para luego agredir a la prensa”, “Córtale el chorro a tu hijo”, “No hagas más reportajes en el Hola vestida igual que tu Kiko”…

 

Uf, demasiado ambiciosos nos parecieron estos consejos. Así que nos acercamos con respeto y educación y le dijimos: ”Panto, échate gomina en los pelillos de la nuca que pareces un monete”.

 

Y con las mismas nos metimos en una tienda de Inditex a ayudar a Amancio Ortega a subir puestos en la lista Forbes.

 

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Mo’nique olé tus pelos

10 Marzo 2010

Salíamos el otro día, un poco avergonzadas, de una conocida franquicia  de peluquerías sita en la Gran Vía. Avergonzadas, un poco, porque dos simpáticas desconocidas nos habían obligado a hacer la “ranita” (versión vivisección de instituto).

frog

“La ranita” es una de las muchas posturas que hay que tomar para depilarse. También está el perrito (no comment), la flamenca (brazos arriba)… Todas serían bastante vergonzosas per sé, pero a medio vestir (pantalones, no, sujetador, sí) y con un florescente encima, resultan muy humillantes. Luego está el “estira de aquí”, el “en serio, todavía quema” y la eterna batalla (perdida) “no te metas mucho”.  Y así cada dos semanas/un mes, dependiendo de la alegría de tu vello.

En fin, que salíamos en humillado silencio de la peluquería cuando nos encontramos a Mo’nique. Para quien haya estado en Marte: es la flamante ganadora de un Oscar a actriz de reparto por su actuación en Precious. Mo’nique es brillante, negra, gorda y peluda. En la gala de los Globos de Oro, enseñó, muerta de la risa, las piernas a los fotógrafos:

monique 

La depilación no está pagada. De hecho, nos deberían pagar por hacérnosla. Los novios, los fotógrafos, las señoritas que disfrutan torturándote para  que hagas la ranita… Pero Mo’nique, chata, las americanas os afeitais, que no es la mitad de coñazo. 

Aún así. Olé tus pelos. Olé tus pelos con sandalia dorada y pedicura francesa. Nosotras no nos hubiésemos atrevido. Somos ranitas.

Lady, lady, lady

26 Febrero 2010

Qué cosa la fama. Lo pensábamos el otro saliendo de la gala de Eurovisión en la que John Cobra se agarró los cocos. Y ya pa’ siempre será el energúmeno que quiere que le coman la polla delante de Anne. Y, a lo mejor es un buen hombre, aunque la verdad, pinta no tiene.

En fin que volvíamos a casa por la Gran Vía… ¿y a quién nos encontramos musitando en un banco?

Pista 1: Llevaba una pamela gris.

 Pista 2: Botines de charol.

Pista refinitiva: Los ojos pintados de azul…

¡Premio! Lady, lady, lady. Aquella que hace mil años dejó atrás su juventud, aquella que cree que él algún día volverá.

viejita

Pues resulta que desde 1984 lleva la tía en la calle, esperando como una idiota. ¿Y quién se acuerda? Ni el tato.

Bueno, nosotras sí, así que nos acercamos para decirle que su canción cambió nuestra infancia. “Vivo en un mundo de cristal”, nos contestó. ¿Y qué te parece lo del Cobra? “Mi vida transcurrió en nubes de algodon”.

Qué pereza de tía. 

“Lady, lady, lady”,  le aconsejamos, “que él ya no va a venir, que el azul se pasó de moda, que ahora para llamar la atención hay que agarrarse los cocos, que ni Eurovisión es lo que era, que la fama es muy efímera…”. Momento en el cual vimos a lo lejos al Chiquilicuatre acercarse y decidimos dejarlos a solas.

Bear “come caca” Grylls

22 Febrero 2010

La Gran Vía puede ser una jungla. Quizás por ello, paseando el otro día con nocturnidad y alevosía nos encotramos con Bear Grylls.
¿Qué quién es Bear? El “último superviviente”, el ex soldado de las fuerzas especiales británicas que come bichos en la tele… Su programa va así: le sueltan en un lugar inhóspito equipado tan sólo con un chisquero, una navaja, unos pantalones khakhi y una camisa azul. Valiéndose por su propios medios, debe encontrar la civilización.

Enciende fogatas, construye chamizos, lucha contra los elementos, pero principalmente hace cochinadas como esta:

 

bear

 

Total, que íbamos por la Gran Vía, sorteando borrachos, cuando, en su característica postura de semicuclillas, Bear, saltó de detrás de una farola.

Haciendo caso omiso a nuestros efusivos saludos, se puso a olisquear a un chino de esos que venden bocatas. El chino le pidió un euro. Bear se palpó los bolsillos de los khakis y acuclillado se dirigió a la papelera más cercana.

Tuvimos que intervenir. “¡Bear, caca!”, le aconsejamos. Alguien se lo tenía que decir.

 

 

PS. Ojo con los juegos infantiles. Así empezó la afición de Bears por los gusanos: bear2

No te rayes, Llamazares

19 Febrero 2010

Yendo Pati y Celia por la Gran Vía poniendo excusas peregrinas a los captadores callejeros de ONGs, topamos literalmente con un afable señor…

“¡Coño, Bin Laden!”, gritó Celia.

“Anda, hija” - replicó la Pati - “que es Llamazares… mira que te influye la CIA”.

 Al bueno de Gaspar no pareció hacerle ninguna gracia ( “ni puta gracia”, que diría Esperanza Aguirre) la exclamación de Celia: “Señoritas esto es un asunto muy serio que atenta contra el derecho al honor de un ciudadano…”.

Que sí, que sí, Gaspi, cambia el disco, que ese ya está rayao. Peor fue lo del hijo de Pajares y no lloró tanto.

Su mirada impotente nos conmovió, no podíamos olvidar la trayectoria de este hombre sin éxito político, que para captar a la juventud se hizo un avatar en Second Life (un proyecto más fracasado que IU) que se llamaba Gaspi, que sólo pilla cacho cuando Espe quiere quitarle algo al “hijoputa”…. En fin.

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¿Quién es quien?

Le miramos con cariño y dijimos: “No te rayes, Llamazares, que con lo de la foto de Bin Laden te ha venido dios a ver. No has tenido más protagonismo en toda tu vida, tu puta vida, que diría Esperanza Aguirre. La prensa nunca te dio más bolilla. A tus ruedas de prensa no iba ni el tato, pero ahora lo petas. Sigue sacando partido al tema y exigiendo que el mismísimo Obama te pida perdón, pero hazlo por la fama, no te lo tomes tan en serio. Que no afecte a tu vida personal, Gaspi, no te rayes”.

 

Esto da más vergüenza que lo de Bin Laden

Esto da más vergüenza que lo de Bin Laden

Los goya, mejor pero desnudas

15 Febrero 2010

Salíamos ayer de ver los Goya y de perder la porra cuando en plena Gran Vía nos encontramos con ese bicho raro vestido de amarillo.

“¡Bimbollo!”, le gritó Celia a Bimba Bosé, que por alguna razón seguía llevando el modelo color canario que le diseñó su peor enemigo…

Piolín fashion

 Total, que ya que estábamos, nos pusimos a rajar con ella sobre los modelos de las otras peor vestidas de la gala, que habría sido más divertida aún (nos gustó, la verdad), si alguien hubiese comentado sin tapujos los trapitos de…

1. LA AGÜELA

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Celia: Parece una vieja gloria de Hollybús… está mayor.

Pati: A mí el espumillón me encanta. 

2. LA VAMPIRA

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Pati: ¿Pero cómo se puede ser tan mona y quedar tan mal?

Celia: A mí me recuerda a la virgen de mi pueblo.

Pati: Y para mear con este vestido, ¿cómo hará?

Celia: La ayuda Orson, hija

3. LA COSA

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Pati: ¿Eso que lleva en el cuello es un milhojas?

Celia: Un poco de respeto… es moda española 

En ese momento Bimba nos miró fatal, porque a ella la moda española se la pone dura. Aprovechamos para darle un consejo: “¿No te gusta más Raquel, o Paqui…? ¿Sabes que te lo puedes cambiar?”

El rubio que presentaba cine de barrio

11 Febrero 2010

En saliendo Pati y Celia de las rebajas de Lefties (que ya hay que ser cutre), comenzó a sonar la alarma antirrobo de la puerta. El causante era un ser humano de edad, sexo y nacimiento del pelo indefinidos.

Celia dijo: “Esa señora me suena”.

Paty dijo: “Yo creo que es Doña Adelaida. Y ya le vale robar en el Lefties”.

No, no era Doña Adelaida, ni estaba robando, ni si quiera era una mujer, era el mismísmo “rubio que presentaba Cine de barrio con Carmen Sevilla” . Pati y Celia se miraron con una profunda tristeza, sumidas en  una enorme confusión. Pati se atrevió a hacer “LA pregunta”: ¿Y a éste qué le decimos?

No es sencillo, no. ¿qué consejo se le puede dar a alguien que es el paradigma del pringao?

cinedebarrio2

El rubio, más inane que una de las ovejitas de Carmen

 

Alguien que después de 150 años co-presentando Cine de barrio no ha conseguido que ningún español sepa ni haya sabido nunca cómo se llama. Los que saben de su existencia lo llaman “el rubio ese que sale con Carmen Sevilla”, pero la mayoría de la población ni siquiera ha reparado en que él estaba allí, sábado tras sábado, luciendo fundas de porcelana en su sonrisa durante miles de temporadas.

¡Pero si hasta el pianista de Parada supo hacerse notar!

Recientemente el rubio ha sido sustituido por Ines Ballester y nadie se ha dado cuenta.

Celia directamente se echó a llorar ante la imagen de este perdedor.

Pati se acercó a él y le susurró: “Retócate las raíces, que están muy oscuras”.

Robert “Mira Raro” Pattison

8 Febrero 2010

La marmota Phil tenía razón, el invierno se está alargando. Envueltas en sendas bufandas nos paseábamos por la Gran Vía, sonándonos sonoramente los mocos cuando, horror, nos encontramos a Robert Pattison, el guapérrimo de Crepúsculo. Llorando en un banco.

 

Nosotras estamos en esa edad en que buscamos a un George Clooney que nos insemine y nos saque de pobres. Robert no nos hace suspirar, pero, hombre, hay que reconocerle que está tremendo.

 

Le pasamos uno de nuestros kleenex e intentamos distraerle hablando del tiempo:
- “Menudo frío, eh, Robert, y eso que parecía que había llegado la primavera…” (Nosotras).
- “El futuro no es más que una ventana al pasado, mi corazón se hiela pensando que la próxima vez que os vea será la última que os vi” (Robert).

 

Uf, uf, uf. Nos preguntamos si esta mierda le funcionará con la jovencitas.  Y el tío vanga a llorando y diciendo no sé qué de que él nos protegería. “Que los negros de la Gran Vía sólo te quieren vender chocolate”, le dijimos. Y él: “Nooo, son hombres lobo, ¡licántropos!”. Qué tío más cansino.

 

Aprovechamos para darle nuestro consejo: “Robert, mira recto coño”. Lo de la mirada oblicua nos pone muy nerviosas, debería aprender de Phil…

 

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Robert, oblicuo, Phil, de frente

 

Como no dejaba de sollozar lo metimos en el Bershka, donde una horda de chavalillas talla XXS procedieron a quitarse al unísono los sujetadores.

Lady Gagá: MacGyver de la moda

4 Febrero 2010

Salíamos el otro día de Pilates, con el suelo pélvico agotado, cuando nos encontramos en plena Gran Vía con un ser de otro planeta. Llevaba una falda echa con un barreño y aparato de TDT en la cabeza. Sobre los ojos, dos rodajas de salami, y eso sí: el potorro, medio al aire.

“¡Hoooombre!, ¡Lady Gagá!”, exclamó Celia, que le gusta un famoso aunque vaya hecho un botarate. “Se dice G-A-ga, con el acento en la primera A, bonita”, le contestó la diva del pop internacional. Nos gustan las canijas peleonas, así que nos disculpamos.

Como nosotras veníamos del Pilates íbamos de medio chandal (versión camiseta publicitaria de una peli de hace tres años), pero Lady Gaga, ese McGyver de la moda, rebuscó en un container y enseguida nos preparó dos modelazos con un chicle, un bote de zumo y un par de tiritas.

Luego, para fardar, agarró un tubo de film de cocina y se hizo este vestido:

lady-gaga

Luego agarró a un turista japonés de los pelos y le obligó a hacer origami (pajaritas)…

ladygagaorigami

Luego vacío la máquina de regalos a duro de una gasolinera cercana y… ¡Voila!:

lady-gaga3

Con los muñecos que había dentro de las bolas aún se hizo otro modelito:::

lady-gaga4

“Eres demasiao, Lady Gaga”, le dijimos apabulladas por tanta creatividad desmedida. Aunque… no pudimos contener un consejo:

“Gaga, hay días que mola ir de trapillo, y no pasa nada por no ser la más divina. Relájate”. Viva el legging y la camiseta XXL. Viva la pelvis por el suelo.

 

N.B: El suelo pélvico es lo que se aprieta en clase de Pilates, una contracción que un monitor (muy gay) nos definió una vez como “parar el pipí”.