The Banana Tribune

Jueves, 9 de septiembre de 2010     

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“Misas negras en Pelotas”

Lunes, Noviembre 30th, 2009

Estando yo en Pelotas (Brasil) se me acercó una bella mujer policía que me invitó a vestirme. A diferencia de lo que podemos pensar, allí la gente va vestida. Muchos son los turistas que picamos ante el reclamo de las agencias de viajes de ‘En Pelotas todo es maravilloso‘, yo entre ellos.

Después de pagar una multa por escándalo público, y también escándalo púbico (no me había depilado las ingles) pude pasear tranquilamente por la ciudad y visitar uno de los rituales más impresionantes que uno puede encontrar por esos lares: Las misas negras.

No es lo mismo ‘Misses negras en pelotas’ que ‘Misas negras en Pelotas’.  Pero si en vez de un guarro eres un estudioso de las sectas las dos cosas son igual de apasionantes.

El sacrificio de un pollo, un gato negro o una persona humana es habitual en Brasil.  Se cree que invocando al diablo puedes cambiar el rumbo o destino de varias personas.

Así lo viví ese domingo, cuando en medio de un bosque, ante un altar de piedra, se reunieron unos pocos pelotaris (habitantes de Pelotas de descendencia vasca con gran habilidad para jugar al frontón) para matar un gato negro, beberse la sangre y modificar el destino de Romarinho, un joven brasileño de 40 años, delantero centro del Flamengo, que en sus 27 años de carrera futbolística aún no ha marcado ningún gol.

Después de descuartizar un pobre gato negro y canturrear canciones de Xuxa al revés, Romarinho, vestido con una túnica negra bebió la sangre del pobre felino.  A cada sorbo pude comprobar en mis carnes como se sucedían unos ciertos temblores en la tierra. No había duda que era una señal del maligno, aunque unos paletas que faenaban por allí con una excavadora se atribuyeron la culpa de los temblores.  Ilusos.

Después de eructar 3 veces, a Romarinho le cayó el copón de la sangre al suelo, pero reaccionó a tiempo para pararlo con un pie. Del impacto del pie con el copón, este voló hasta dentro de la cabina del operario de la excavadora.  ¡Un golazo en toda regla!

Se evadieron mis dudas sobre los rituales de misa negra. El diablo había dotado con la capacidad del gol a ese pobre jugador.

La lástima es que el pobre jugador no podrá demostrarlo con su actual club de fútbol, ya que ahora se encuentra en la cárcel cumpliendo condena por agresión con arma arrojadiza al operario de la excavadora.

Por mi parte ya no dudo del poder de tales misas, pero con el pollo que se montó tras esa  agresión involuntaria, puedo certificar que me hubiera gustado más ser testigo de un concurso de misses negras en pelotas.

Un pentagrama de Pelotas