
¿Por qué no nos caen bien los municipales, urbanos y policías locales? ¿Por qué nos ‘acojona’ una gente a la que le pagamos el sueldo con nuestros impuestos? ¿Por qué sólo los ves cuando no los necesitas? ¿Dónde estaban cuando aquéllos gitanos rumanos me abrieron el coche y me robaron el portátil de dentro del coche en pleno día?
De paisano son gente cojonuda, padres excelentes, maridos ejemplares y amigos entrañables. Pero a la que se ponen el uniforme y se encasquetan la gorra se transforman. Son el Dr Jekyll y Mr Hide de las ciudades de España.
En las películas ‘yankees’, los coches de policía muestran orgullosos la leyenda ‘to serve and protect’ (servir y protege, según el ‘open english’), pero en los coches de los urbanos, los municipales y policías locales españoles les quedaría mejor un: ‘pa la saca’.
Generalizar es malo, lo sé, pero en este caso, me la suda quedar como un demagogo populista. Los urbanos, municipales y policías locales españoles sólo están para recaudar. Para sacar la metralleta de multas, avisar al ‘carroñero’ de la grúa y satisfacer las necesidades de un alcalde arruinado que no sabe cómo pagar los ‘pufos’ de sus concejales. Seguro que hay casos excepcionales en los que se ha visto a uno de estos MUPL, arrestando a un ’sirlero’, ahuyentando a ‘manguis’ de la Rambla o llevándose coches de alta gama aparcados en doble fila, delante de restaurantes de lujo. Pero estos son los menos. La mayoría son funcionarios que van a echar horas y que sólo quieren la gratificación mensual por el ‘cupo’ de multas.
Pero la culpa no es suya, la culpa es de quién se lo permite. Y sí, escribo esto rebotado porque el coche no molestaba en la zona de carga. Vale que me pongan la multa, pero la grúa no era necesaria.





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