Los Príncipes de Asturias explican su día a día en la revista Vanity Fair
Estoy emocionadísima y ahora os explicaré porqué. En mi pasado tuve una época de tendencia monárquica. Siempre he creído que una monarquía viste mucho en un país, sobre todo si es elegante. Crecí con las pelis de Sissí Emperatriz y los clásicos Disney (así me he quedado, dando besos a ranas). Pero con los años perdí la ilusión por una institución que no respeta ni sus normas y que la forma gente con sangre más roja que la mía. Hoy en día no hay razón para tener monarquía: Los conquistadores son los futbolistas, los diplomáticos los representantes de Eurovisión y las portadas de las revistas las ocupa cualquiera con un buen maquillaje y una vida alegre. Pero bueno, ser princesa siempre será un sueño para muchas niñas, y más si puedes parecerte a Carlota Casiraghi. Mónaco tiene esa monarquía de Corte Inglés que de valer, no vale nada, pero queda bien en todas partes. Incluso yo envidiaba a los suecos, con esa princesa Madalena tan mona y moderna. Y qué me decís de los Noruegos, reconvirtiendo a la madre soltera de ‘Metemari’ en la angelical esposa del futuro rey.
Pero des de hace un tiempo, los monárquicos españoles están de enhorabuena: tenemos a Letizia. Si, ya hace tiempo que forma parte del cotarro zarzuelístico, pero es ahora que empieza a relucir. A los españoles les costó al principio tragar el cuento de la periodista hija de republicanos que se convierte en princesa. Pero en estos años de matrimonio con el futuro Felipe VI, la campaña de imagen ha sido espectacular. Poco a poco se está cociendo la sucesión de la Corona y se nota. Los Príncipes de Astúrias no paran de viajar y ocupar el puesto que sin duda tendría que ocupar el vigente rey. Están buscando tener un papel diplomático que haga que pensemos que son imprescindibles para la política exterior del país. Quizás tengan un poco de razón, porque con los representantes que tenemos vamos arreglados. ¡Al menos los Príncipes hablan inglés!

¿Es Grace Kelly? ¿Es Romy Schneider? ¿Es el nuevo anuncio de Ferrero Rocher? ¡NO! ¡Son los príncipes de Astúrias!
A parte de eso, Letizia se ha ganado su sueldo primero por asumir el papel que le toca. Pasar del famoso ‘déjame hablar’ cortando las palabras a su conyugue al ‘yo no soy nadie, el importante es Felipe’ que podemos leer en el Vanity Fair de este mes. En segundo lugar, porque la princesa Letizia está consiguiendo tener el caché que siempre ha querido la Casa Real. No solo por abrir las puertas de la Zarzuela a una publicación tan ‘in’ como el Vanity. También ha protagonizado portadas de otras revistas (menos glamurosas pero con más tirada) dignas de Rania de Jordania o de Carla Bruni, sin ser ni la una, ni la otra. Pero bueno tú, entre tanto casposeo mediático como que un poco de elegancia nos va bien. Aunque veamos que es una clara maniobra para vendernos a una futura reina, nos da igual, hasta queda bonito verla de viaje oficial en solitario a Berlín.
Para acabar me gustaría comentar otro fragmento de la entrevista de la que hemos estado hablando. La infanta Leonor (para los que no sepáis de qué va, no es otra hermana del Príncipe, es su hija y la de Letizia) pregunta a su madre de qué trabaja. Ella responde (sin guión, claro, totalmente improvisado) ‘Por España hija, por tratar de mejorar mi país’. Ostias, ésta me la apunto para cuando mis sobrinos me pregunten qué hago en el trabajo… ¡se van a quedar mudos y no me preguntaran nada más! Y lo mejor de todo, quedaré como una reina. Perdón por la gracia facilona.





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